Arropado por expanistas, AMLO presume ventaja y declara al NAICM “un monumento a la corrupción”

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MONTERREY, NL (apro).- La espera es calcinante. Cerca del mediodía, la suspensión de partículas invisibiliza el amplio cañón que se abre entre cerros que se adivinan apenas rebanados por las pedreras.

Bajo el sol de 30 grados a la sombra, un grupo de hombres vestidos de traje oscuro permanece estoico en el acto inicial de una gira que se prolongará hasta el anochecer.

Esperan cerca de una luchadora que se identifica como Lady Morena, entre mujeres y ancianos que visten playeras de Morena, el PES o el PT, los partidos integrantes de la alianza Juntos Haremos Historia, que esta vez llevan como candidatos locales a puros panistas que dejaron de serlo.

Esta ahí Jesús María Elizondo que, a través del PAN, fue presidente municipal de Guadalupe y Monterrey, dos de los municipios más populosos de la zona metropolitana.  Al otro extremo de la plaza principal de Santa Catarina se encuentra Dionisio Herrera, el exalcalde de esta localidad que hizo su carrera política a través del PAN.

Ya cuando Andrés Manuel López Obrador arribe al lugar, estará acompañado de Judith Díaz, exsenadora panista que ahora milita en el PES, y por Álvaro Suárez, expanista también que quiso ser alcalde de San Pedro Garza García, donde hoy es candidata del PAN Rebeca Clouthier, hermana de Tatiana, la expanista que coordina la campaña presidencial del tabasqueño y que será aclamada, minutos después, por la concurrencia.

Los trajeados, acostumbrados a otro tipo de actos, desentonan en ese gentío y entre los candidatos que abrazan las formas populares muy a pesar de los obradoristas históricos de la zona, que ahora aceptan a las otrora estilizadas modelos locales que, como Judith Grace, dejaron las pantallas locales para convertirse en una especie de escolta de Alberto Anaya, el dirigente nacional del PT.

Y está Rosario Piedra Ibarra, la hija de doña Rosario, que junto a su madre ha reclamado desde los años setenta la desaparición forzada de su hermano Jesús y que es candidata a diputada federal.

“Este es un movimiento de todos”, advierte López Obrador, que se propone ser incluyente en uno de los estados con mayor conflictividad interna por la asignación de candidaturas que no serán obviadas por la prensa local.

El segundo día de campaña, éste ya tiene dedicatoria: este tercer intento es para los desaparecidos políticos, dirá el tabasqueño.

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Obrador en Ciudad Benito Juárez, NL. Foto: Germán Canseco

Obrador en Ciudad Benito Juárez, NL. Foto: Germán Canseco

Pero el presidencial no se inmuta y la agenda nacional se impone: el reto de Meade que por la mañana tuiteó su convocatoria a un debate sobre situación inmobiliaria y patrimonial a López Obrador y a Ricardo Anaya, se resuelve fácil: una dosis de Amlodipino a 160 gramos para que se serenen.

“Que se ahorren cualquier provocación los candidatos de los otros partidos, porque no voy a contestarles”.

Y es que, como viene diciendo, no se va a enojar, no se va a enganchar en ningún debate. López Obrador, presumiendo la ventaja que le dan las encuestas “de 20 puntos”, dice entender que estén nerviosos.

Si ayer habló, en su arranque de campaña, de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), hoy ofrece un comité de técnicos, pide que se abran los contratos y que “no se hagan los occisos”. Que ese proyecto es un barril sin fondo y un monumento a la corrupción.

Empujones, gritos, humanidades desbalanceadas en una marea incontrolable. Entre los reporteros que no quieren perder sus palabras y decenas de simpatizantes que intentan saludarlo, la salida es tan caótica como la entrada. Su coordinador de comunicación, César Yáñez, maniobra entre el gentío que lo apretuja, intentando abrirle paso en un corredor de vallas insuficientes para resguardar a nadie.

Lo ha dicho momentos antes con claridad: no llevará escoltas, no tendrá equipo de seguridad, no tiene temor a recorrer los territorios violentos. Y los empellones y jaloneos seguirán en dos concentraciones más.

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Obrador de gira en Santa Catarina, NL. Foto: Germán Canseco

Obrador de gira en Santa Catarina, NL. Foto: Germán Canseco

Al otro extremo de la zona metropolitana unos cuatro municipios de por medio, Ciudad Benito Juárez recibe al presidencial. Si el primer acto fue encargado a Morena, el segundo es para el PES, que lleva candidata flamante al Senado con Judith Díaz.

Una ausencia es notable: Hugo Eric Flores Cervantes es el único de los dirigentes nacionales de los partidos que integran la alianza que no asistió al inicio de campaña el domingo y que, no obstante que en Nuevo León lleva candidata al Senado con presencia creciente, ha cedido su lugar a un dirigente estatal.

De entre los árboles de la plaza principal que apenas si ofrecen cobijo, emergen contingentes que permanecen atentos al candidato presidencial y a Judith Díaz que, sin mencionarlos por su nombre, alude a la corrupción de los exgobernadores de esta entidad.

El mensaje es la clave. López Obrador ha hecho su oferta central la eliminación de la corrupción y de ahí se agarra.

A los destinatarios del mensaje, los corruptos, les advierte:

“Me van a tener que entregar, aun con los dientes apretados, la banda presidencial”.

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Inusual cerco de seguridad. En varias cuadras a la redonda, agentes de tránsito municipales acordonaron el acceso a la plaza central de Apodaca, donde está programado el tercer evento de a gira.

Los rumores se propagan desde el primer acto: habrá tomatazos en el acto de Apodaca; habrá una protesta en el acto de Apodaca; van a reventar el acto de Apodaca.

Desde hace días, la denuncia de la dirigencia nacional de Morena fue porque se les estaba bloqueando el permiso para realizar el acto en ese lugar. La presidencia municipal justificó que pidieron varios permisos y se trató de errores internos de los partidos.

Ya en el lugar, todo está invadido con vendedores ambulantes que languidecen sin clientes. El quiosco que se esperaba fuera para colocar el presídium de López Obrador, hoy está invadido por unos cuantos maniquíes semi abandonados.

El acto, cuya organización se encargó al PT, se realiza pues en la calle, con un templete improvisado.

Pero al último no hay protesta, no hay tomatazos ni acto reventado. La concentración principalmente petista, antiguos maoístas con estructura clientelar, marcha como las anteriores, con perfiles diversos y las arengas que prometen el cambio:

“La transición no sirvió, es hora de un cambio verdadero”, dirá un López Obrador que prolonga su alocución en el tiempo y terminará cuando el sol empieza caer.

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